Avanza en la Legislatura el cambio de nombre
de la estación Pasteur, en la Línea B de subtes. Ayer una audiencia pública
apoyó el agregado AMIA, para recordar el mayor atentado terrorista de la
historia del país, ocurrido en la mañana del 18 de julio de 1994, cuando
murieron 85 personas y 300 resultaron heridas. Se trata de un proyecto de ley
de doble lectura: la primera se realizó en mayo y la segunda se realizaría
antes de fin de año.
“La estación será un espacio para la memoria,
constantemente presente en la vida de los millones de ciudadanos que circulan a
diario por dicha estación”, remarcó en los fundamentos el vicepresidente de la
Legislatura, Cristian Ritondo (PRO). Entre otros oradores que apoyaron la
iniciativa, también participaron Ralph Thomas Saieg, Pablo Reisman y Mario
Sobol, autoridades de AMIA.
Lo cierto es que aunque aún no se transformó
en ley, la estación ya es un espacio de homenaje. Desde el mes pasado está
ornamentada con 26 obras –entre historietas, ilustraciones, murales y
fotografías– de artistas locales que contribuyen a crear un lugar de recuerdo y
búsqueda de justicia. Entre las intervenciones hay un reloj con el horario
exacto en que ocurrió la tragedia. En el vestíbulo, los usuarios pueden iniciar
el recorrido por un Centro de Interpretación que contiene información sobre el
hecho y pueden dejar mensajes a través de pantallas táctiles. En los andenes
hay obras de, entre otros, Miguel Rep, Sendra, Liniers, Fontanarrosa, Maitena,
Langer, Rocambole, Caloi, Hermenegildo Sábat y Crist. Los carteles ya tienen la
nueva denominación, aunque la palabra AMIA, por ahora, está tapada.
Pasteur ya es la estación de la memoria aunque aún falta la ley
14/Jul/2015
Clarín